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domingo, 27 de enero de 2013

Corazón verde



Son grises por fuera, pero en su interior está creciendo una diminuta, apenas visible, conciencia ecológica. El corazón verde late en red y se expande desde pequeñas iniciativas a grandes corporaciones. Las eco-aspiraciones saltan de los postulados de los partidos verdes para instalarse en la médula de importantes negocios, al frente de la Responsabilidad Social Corporativa. Es un largo camino allanado por micro-proyectos que han ido generando la masa crítica necesaria para que la sostenibilidad sea considerada una de las grandes aspiraciones de nuestro futuro. Entre esos micro-proyectos destacan pequeñas acciones, como  la iniciativa desarrollada por el estudio de diseño holandés i29. Hace cuatro años recibió el encargo de crear las nuevas oficinas de una importante agencia de publicidad ubicadas en un edificio fundado durante la ocupación alemana. Siguiendo la máxima "reduce, reusa, recicla", los diseñadores buscaron en bazares, mercadillos y webs de subastas mueblos y objetos viejos dispuestos a una segunda oportunidad. Cubiertos de una resina gris similar al metal cuyo propósito es proteger y alargar la nueva vida de los enseres, el éxito del proyecto fue tal que dio origen a la marca "As Good As New", tan buenos como recién salidos de fábrica. Hoy, quienes quieran adquirir uno de estos muebles revividos pueden hacerlo a través de la web thisisasgoodasnew.com.

De segundas oportunidades también saben, y mucho, en los almacenes Marks & Spencer. En los últimos tiempos, la cadena británica ha incorporado conceptos básicos de sostenibilidad y consumo colaborativo en su modelo de negocio. Cada año, los consumidores de Reino Unido compran 4 mil millones de artículos textiles. De ellos, tres mil tienen una vida útil de unos seis meses, y mil -mil millones- pasan directamente al contenedor de basura. La obscenidad de las cifras dio la voz de alarma en la compañía y provocó una perfecta tormenta de ideas que cristalizó en un nuevo concepto: el "shwopping", o lo que es lo mismo: entregar una prenda candidata al vertedero cada vez que se compra ropa nueva para que sea donada o reciclada. Desarrollada en colaboración con la ONG Oxfam, el "shwopping" minimiza el riesgo de desecho -y sus nefastos efectos colaterales en forma de sangría económica y de emisiones de CO2- y presta un servicio valioso para la sociedad, en especial para los más desfavorecidos, y para la propia empresa.

Campañas como la de"shwopping" forman parte de una ambiciosa propuesta de RSC llamada Plan A, el único posible, según sus responsables, si se quieren hacer negocios buenos para la gente y buenos para el planeta.  El Plan A ha conseguido reducir un 26% el empaquetado de sus productos y ha posicionado a Marks & Spencer como una compañía neutra respecto a las emisiones de carbono que crean el efecto invernadero. Aún les queda un gran trecho por recorrer para ser considerada empresa sostenible. Cuentan con el apoyo de sus 21 millones de consumidores, muy interesados por el medioambiente pero a los que hay que mimar y, por tanto, no atosigar con incrementos de costes ni etiquetajes complejos. En el horizonte del Plan A está hacer comprender a estos consumidores que vivir de manera sostenible es normal, fácil y, sobre todo, necesario. Como hitos más cercanos, la compañía aspira a eliminar sus residuos carbónicos, reciclar y anular la tasa de desechos, usar materiales procedentes de cultivos sostenibles y, por último, mejorar la vida de las personas. Esta debería ser la eterna aspiración, la de todas las épocas en todo momento, la de todos, con o sin el corazón verde.

Postdata. Nueva muestra de cómo la sostenibilidad va calando en todas las dimensiones de la sociedad. El próximo 7 de febrero el estudio de arquitectura GSN, junto a la empresa química BASF como patrocinadora celebran el primer evento del ciclo "Encuentros de Arquitectura 2013". Será en Bilbao y contará con la presencia de importantes ponentes. Más información en gsn@gs-networks.net. Además, para los que queráis ampliar conocimientos en este campo, os paso el enlace de BASF sobre proyectos sostenibles.

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jueves, 24 de mayo de 2012

Pasiva singular

Espacio "De singular a plural". Foto cortesía de Decoratrix.






















Aunque el título lo sugiera, este post no va de gramática, sino de eventos y tendencias. El evento es Casa Decor, la mayor pasarela de decoración de España y Europa, que en esta edición cumple 20 años. La exposición puede visitarse hasta el 24 de junio en la sede de la Real Compañía Asturiana de Minas, un impresionante palacete del siglo XIX ubicado entre la plaza de España y la calle Bailén de Madrid.

Como en ediciones anteriores, Casa Decor cuenta con los mejores especialistas españoles en arquitectura e interiorismo, un catálogo renovado este año con la incorporación de nuevos talentos. Es el caso de Beatriz Yagüe e Isabel García Laranjinha, responsables del estudio de interiorismo Arqte2. Con más de 20 años de experiencia, las decoradoras han creado para Casa Decor el espacio “De singular a plural”, en sus propias palabras “una perfecta fusión entre tradición y modernidad con un sugerente juego de luces y sombras”. Una gran cúpula suspendida acentúa la teatralidad del lugar donde conviven lienzos de Saura con esculturas del artista español José Ramón Lidó Rico. El espacio de Arqte2 conecta con el espíritu de Singulares y Plurales, de la reflexión individual, con cómodas chaises longues y una iluminación evocadora, al pensamiento y la acción en común reflejados en cuatro esculturas de Lidó Rico y el imponente cuadro de Saura.

Respecto a años anteriores, la vigésima edición de Casa Decor insiste en la sostenibilidad como uno de los valores claves de las casas del futuro. De un futuro muy próximo. El sector de la construcción consume el 40% de la energía primaria dentro de la Unión Europea, y responsable del 36% de las emisiones de gases de efecto invernadero. En este contexto, la Directiva europea 2010/31/UE relativa a la eficiencia energética de los edificios establece que todos los edificios de nueva construcción deberán alcanzar consumos energéticos cercanos a cero a partir del año 2020 y del 2018 en el caso de edificios públicos. Es decir, ya mismo.

¿Cómo se alcanza un consumo cero? Los expertos hablan de las casas pasivas como motores de cambio. Una casa pasiva tiene un bajísimo consumo energético gracias a la correcta utilización de la energía solar, un aislamiento óptimo y un buen control de la ventilación, con la distribución ideal de las zonas de corrientes y las zonas estancas. Las casas pasivas poseen una ventilación mecánica controlada gracias a un doble flujo de corrientes que recupera el calor del aire saliente para recalentar el aire entrante. Una casa así consume un 90% menos de calefacción respecto a las construcciones convencionales. En cualquier caso, los criterios de sostenibilidad difieren de una zona a otra; las necesidades de una casa centroeuropea no son las mismas de una mediterránea. Para unificar criterios se ha creado el estándar Passivhaus, que hasta ahora ha certificado entre 15.000 y 20.000 casas pasivas en Alemania, Austria, Suiza, los países escandinavos y Estados Unidos. Inicialmente más caras, los precios de este tipo de construcciones se equiparan ya al resto de edificios. En el eco-barrio de Vauban, en la ciudad alemana de Friburgo, las Passivhaus, que componen prácticamente la totalidad del barrio, han logrado igualarse a los precios de las casas convencionales.

En España hay ya casos pequeños pero significativos en cuanto a la implantación de casas pasivas. La Universidad de Zaragoza, a través del Centro de Investigación de Recursos y Consumos Energéticos (CIRCE), liderará un proyecto europeo de 9,5 millones de euros para construir edificios sostenibles. Se trata de NEED4B (New Energy EfficientDemonstration for Buildings), un consorcio formado por 16 organizaciones procedentes de empresas, universidades y centros tecnológicos de toda Europa. Financiado por la Comisión Europea, el proyecto pretende aportar soluciones innovadoras en el campo de la edificación sostenible y energéticamente eficiente. NEED4B prevé la construcción de 27.000 metros cuadrados repartidos en cinco edificios-escaparate localizados en Mons (Bélgica), Zaragoza, Bérgamo, Kungsbacka y Böras (Suecia) y Estambul. Como curiosidad, en Suecia una cadena de televisión producirá un reality sobre la vida de una familia en una casa eficiente.

Junto a la televisión, el interés por la sostenibilidad en todos sus ángulos crece, dando lugar a un nuevo tipo de turismo que reúne el interés por la arquitectura y la decoración y la conciencia medioambiental. En España, el resultado es Verano Passiv 2012, tres jornadas de puertas abiertas realizadas en Navarra y Granada en las que promotores, técnicos y propietarios mostrarán al público casas certificadas como pasivas, además de singulares. Os dejamos un video sobre el eco-barrio de Vauban. Más que lo que se ve, llama la atención lo que NO se ve: tráfico, prisas, polución...




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jueves, 3 de mayo de 2012

Karmas envenenados. La sociedad de la empatía




Es curioso cómo el lenguaje puede ayudarnos en momentos de confusión monumental. Momentos en los que algo que parecía seguro se esfuma; por ejemplo, un Real Madrid y un Barça perdiendo en las semifinales de la Champions. Hay otros momentos igualmente confusos, momentos en los que las fronteras entre lo que es bueno para uno no parece bueno para el otro. Momentos en que uno cree o hacen que crea que sus necesidades son distintas a las de la persona de al lado. Momentos de recortes cruciales. Momentos, en definitiva, de individualidad supina. Siempre que ando en este tipo de confusiones acudo al diccionario. Busco en el de la RAE la palabra “empatía” y encuentro esta definición: “Identificación mental y afectiva de un sujeto con el estado de ánimo de otro”. La pregunta es inevitable, ¿si tuviéramos la mínima capacidad de ponernos en la piel del otro, no mejoraríamos todos? Formulada de manera inocente, de esta cuestión pende la Tercera Revolución Industrial.

La sociedad de la empatía se perfila como el único escenario posible para un nuevo modelo vital que, según algunos pensadores, desembocaría en esta Tercera Revolución. El concepto comenzó a acuñarse tras el descubrimiento de las neuronas espejo, una parte de la anatomía del cerebro de los humanos y de algunos primates (por ahora) que nos permite conocer las acciones de los otros y las motivaciones más profundas que las generan. Esta facultad innata para la comprensión y la interacción, unida a la globalización de las nuevas tecnologías, se convierte en una auténtica autopista hacia entornos colaborativos. Pero no basta con el mero funcionamiento de las neuronas espejo. Hace falta una voluntad de transformación de modelos unida a otras importantísimas variables: la tecnología, la cultura del conocimiento y las energías renovables. La tecnología propicia la expansión del conocimiento y de las relaciones personales. La cultura del conocimiento se hace colaborativa por el convencimiento de que la peor inteligencia colectiva es muy superior a la mejor inteligencia individual. Por último, el acceso a las energías renovables y su redistribución acabarán diseñando un mapa de la riqueza más justo y más limpio. El economista Jeremy Rifkin, principal impulsor de este movimiento, lo plantea de manera clara en “La civilización empática”. “Hoy en día, las tecnologías de la información y las comunicaciones que inauguraron la era de Internet se están utilizando para reconfigurar las redes energéticas del planeta, permitiendo a millones de personas recolectar y producir su propia energía renovable en hogares, oficinas, grandes almacenes, fábricas y parques tecnológicos y compartirla de un extremo a otro a través de redes inteligentes, exactamente igual que producen y comparten su información en el ciberespacio”. Rifkin, en definitiva, apuesta por un desarrollo local para impulsar el cambio a nivel global.

Paradójicamente, lo más complejo de la sociedad empática es el factor humano. El cambio de actitud de una época individual a otra colectiva es un viaje largo y solitario al que, poco a poco, comienzan a incorporarse nuevos seguidores. De hecho, es posible que los adultos de ahora seamos más empáticos que las generaciones anteriores porque la empatía es una consecuencia adaptativa a un mundo globalizado. La tendencia llevada a su máximo desarrollo por internet y las redes sociales es traspasar las barreras de raza, género, religión, cultura y nacionalidad para buscar nuevos contactos y nuevas posibilidades de desarrollo alrededor del mundo. Aplicada a la empresa, la civilización empática se traduce en el reciente auge de la Responsabilidad Social Corporativa, el compromiso con la comunidad y la transparencia informativa. No es sólo un titular; en el último ránking de las 100 empresas españolas con mejor reputación cuentan tanto los criterios de ética y RSC como los puramente comerciales o financieros. Son pequeños pasos en la buena dirección. En la sociedad de la empatía no sólo hay que aparentar ser bueno, sino serlo. Tener un karma limpio de venenos. Nueva incursión en el diccionario. ¿Cómo definir un “karma venenoso”? Seguramente es la “energía nociva derivada de los actos capaz de causar daño”. Eso lo explica todo. Pensemos en la suerte de los equipos españoles durante la última Champions. ¿No es un simple intercambio de karmas envenenados?

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jueves, 19 de abril de 2012

Los hackers de la moda




Lo tenemos claro. En Singulares y Plurales nos encanta la ropa y disfrutamos de un trapo como otros de un Nadal en pleno Wimbledon. Y no somos los únicos. Por esta afición natural que anida entre los consumidores, la moda se ha convertido en un negocio gigante que en España ha dado lugar a auténticos imperios textiles. Sin embargo, el sector, que se alimenta precisamente de las últimas tendencias culturales y sociales, parece desconectarse de los temas claves de nuestro tiempo: el consumo desmedido, la pobreza y el medioambiente. Obsesionada con triunfar, la moda ha sido uno de las primeras industrias en deslocalizarse hacia países con mano de obra barata, reforzando las desigualdades, abusando de los recursos naturales y generando residuos difícilmente reciclables.

Frente a este modelo de gestión, están surgiendo pequeñas iniciativas de cambio, algunas fundamentalmente estéticas y otras de mayor calado social. Entre las primeras, está el eco-chic, más una tendencia estilística que una alternativa real. El eco chic propone una apariencia de naturalidad de las fibras que no siempre es real. Muchas de ellas proceden de cultivos tratados químicamente o sometidos a procesos de fabricación irrespetuosos con la naturaleza.

Mucho más complejo se presenta el hacktivismo o hackeado de moda, un proceso colaborativo para compartir ideas con el objetivo de despertar la creatividad y decodificar la moda. El autor del concepto es Otto von Busch, artista, teórico de la moda y diseñador sueco. Para él, el hacktivismo “es un aprendizaje colectivo en el que una comunidad comparte sus métodos y experiencias sobre cómo cambiar radicalmente el entramado de la moda”. Las herramientas para este cambio radical se llaman compromiso, resistencia creativa y práctica DIY, “do it yourself”, versión comprometida del “hágalo usted mismo”. Pese a la relación con el término “hackers”, el hacktivismo no es anti-moda ni anti-sistema. El objetivo es desprogramar la moda para crear nuevos productos en los que se valora la creatividad,  los materiales utilizados y los tiempos de trabajo. Los hackers de la moda responden a una conciencia ética sobre el consumo y no se declaran en contra de ella, pero sí son críticos con su industria y utilizan métodos alternativos para cambiarla. Para ellos, la moda tiene sentido en una sociedad que huye de los consumos pasivos y masivos, que reconoce el valor de los objetos hechos de manera sostenible y a pequeña escala. No hay artistas inaccesibles y divinos, sino coautores de tendencias; la otra parte de la autoría corresponde a la comunidad.

Los hacktivistas están organizados ya en talleres como Hacking-Couture, y en España el grupo de trabajo Feedback Look, que sigue las premisas del “Hazlo tú mismo” y “Hazlo con otros”, además de promover una visión de la moda basada en el intercambio, el reciclaje, la reparación, y la localización. Junto a ellos conviven Edufashion y Ecoalf, dos iniciativas de distinto tipo unidas por la sostenibilidad. Edufashion es una plataforma colaborativa para la creación de moda que pretende conectar a grupos e individuos para que puedan formar empresas pequeñas y sostenibles, reunidas bajo una marca “abierta” (o lo que es lo mismo, la reinterpretación libre de muchas marcas) cuyos beneficios puedan compartir.

Ecoalf es una empresa española preocupada por el diseño sostenible. Creada en 2007 la compañía se apoya en cuatro ideas: innovación, sostenibilidad, calidad y diseño. Su concepto de la moda es inédito; creen que el lujo es hacer un buen diseño sin comprometer el medioambiente. En su filosofía, la sostenibilidad comienza por el propio diseño del producto y así lo demuestran parkas, deportivas, mochilas y otros complementos producidos a través del reciclaje de redes de pesca y botellas de plástico. El mensaje de su vídeo corporativo es contundente: el reciclado de PET consigue un 20% de ahorro de agua, un 50% de ahorro de energía y un 60% menos de polución atmosférica, tres datos que animan –y casi obligan- a seguir la corriente de la sostenibilidad. 

Ecoalf. Reciclado de redes.

 Ecoalf. Reciclado de PET.

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